divendres, 14 de novembre de 2008

La cuestión agraria en Corea del Norte. Evolución histórica desde 1964 hasta la crisis de los 90 - por Juan Nogueira

Introducción

La agricultura ha jugado un papel crucial en el desarrollo económico de Corea del Norte desde su fundación. Por un lado, el objetivo de conseguir la auto-suficiencia (idea Juche) hace del auto-abastecimiento de alimentos una de las prioridades del país. Por otro lado, el campo juega un papel importantísimo en la Economía: la industria ligera y de servicios depende en gran medida de los recursos que le suministra la agricultura. Además, uno de los objetivos del PTC desde la fundación del régimen socialista ha sido reducir las diferencias de nivel de vida entre la ciudad y el campo.

Sin embargo, la agricultura es el eterno quebradero de cabeza de la dirección norcoreana.Sólo el 18% de la superficie del país es cultivable, con unas condiciones bastante adversas para la plantación de arroz, el principal cereal que se cultiva en Corea. Además, desde la Guerra de Corea (1950-1953), el país ha sufrido una falta de mano de obra crónica.

La colectivización de la agricultura se completó en 1958. Con pequeños re-ajustes, la estructura agraria permanece inalterada hasta mediados de los 60. Este artículo abarca el periodo que comienza en 1964, año en que Kim Il Sung publica las “Tesis Rurales”. Tan sólo dos años después, la reforma del sistema de equipos de trabajo completa el modelo agrario norcoreano. Todo el periodo previo a 1964 se analiza en un artículo anterior publicado en KAOS EN LA RED (véase: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuestion-agraria-corea-norte-evolucion-historica-1945-1965) .

Según la FAO (organismo de las Naciones Unidas para alimentación), la agricultura norcoreana tuvo un muy buen rendimiento entre los 60 y mediados de los 80. Durante esos 25 años, la producción total de alimentos creció un 5'1%, mientras que la media del resto del mundo fue de un 2'2%. Posteriormente, con la caída del bloque socialista, han aparecido toda una serie de problemas que se tratarán de analizar.

Pero también trataremos de analizar la estructura interna de las cooperativas, los niveles de vida de los campesinos y sus relaciones de distribución. Dado que el 90% de los cultivos del país y el 80% de los recursos agrarios son manejados por cooperativas, el análisis de las mismas tendrá que ser necesariamente exhaustivo.

A partir de 1990, con la caída del bloque socialista europeo, el sistema norcoreano entra en crisis. 8 años después, la economía comenzará de nuevo a crecer, pero aún a día de hoy varios sectores de la economía no han alcanzado los niveles de los años 80. Todos estos aspectos se analizarán en un tercer y último artículo. Sin más presentaciones, comenzamos con el difícil entorno geográfico norcoreano.

El eterno condicionante: la geografía
La Corea al norte del paralelo 38 es un país montañoso, con veranos húmedos y cortos e inviernos secos y fríos. En algunas provincias, el invierno dura 5 meses, limitando mucho el tiempo de las cosechas.

Dos tercios de las tierras cultivables del país se sitúan en las provincias occidentales: Pyongan del Norte, Pyongan del Sur, Hwanghae del Norte y Hwanghae del Sur, además del municipio de Pyongyang. En estas provincias, hay una media de 282 días sin heladas. Sin embargo, la época de cultivo del arroz es relativamente corta.

Las provincias orientales agrupan un cuarto de las cosechas norcoreanas. Dos pequeñas provincias de interior, Chagang y Ryanggang, son muy montañosas y son más propicias para la ganadería. En ellas, el principal cultivo es la patata.

Mientras Corea fue un país unido, la parte norte dependía de la producción de alimentos del sur. A partir de 1945, Corea del Norte no sólo ha tenido que sustituir su tradicional dependencia por una agricultura industrializada, sino que además se ha marcado el objetivo de cubrir todas sus necesidades alimentarias con recursos propios.

Un problema añadido es que la población norcoreana se ha expandido rápidamente desde 1945. El reto, por tanto, es alimentar mejor a más población, sin más recursos que las escasas tierras poco fértiles que existen en Corea del Norte.

Tierra cultivada e Irrigaciones
En 1946, la superficie cultivada en Corea ascendía a 1,860,000 hectáreas. El 20'9% de las mismas eran arrozales. Esta cifra fue aumentando de forma sostenida hasta 1967, con 572,500 hectáreas de arrozales. Esto significa un crecimiento anual de 1'33%.

Más importante aún, fue el incremento del ratio de uso de la tierra. Este se elevó de un 104% en 1949 a un 153'1% en 1962. Esto quiere decir que en el 53'1% de las tierras se hicieron dos cosechas al año, un objetivo muy importante en un país con escasez de tierras.

En 1972 se alcanzó un 166'4% de uso de la tierra, siendo este el mayor record de la agricultura norcoreana (Véase anexo, cuadro 1).

Desde entonces, en los 80, 90 y también en la presente década, se ha incidido sobre proyectos de carácter extensivo, por encima de los intensivos. Ejemplos de ello son las obras de irrigación o la conversión de marismas en terrenos cultivables. De esta manera, el total de superficie cultivable ascendió de 1'860'000 hectáreas en 1946 a 2'141'000 en 1990.

El proyecto de mayor envergadura es la Esclusa Marina Occidental, completada en junio de 1986 y, con diferencia, la mayor del mundo. Con un coste de 4.000 millones de dólares, la esclusa cierra la desembocadura de 8 kilómetros de ancho del río Taedong, impidiendo la mezcla del agua marina con el agua del río. De esta manera, es posible utilizar el río Taedong para irrigar los campos.

Sin embargo, la esclusa es sólo la obra más representativa del énfasis norcoreano por la irrigación. El total de tierras irrigadas pasó de 227,000 hectáreas en 1954 a 1,2 millones en 1988, es decir, cerca del 70% de las tierras cultivables del país. Ese mismo año, el número de presas hidráulicas de distinto tamaño ascendía a 1.700. En el año 2000, esta cifra ya había superado las 3.000.

Desde los 90, además, se ha fomentado una política de construcción de canales de riego de gravitación natural, para ahorrar energía de bombeo. El canal Paekma – Cholsan es, probablemente, el más emblemático de todos ellos.

Electrificación de las zonas rurales
En la “revolución tecnológica rural” del PTC, la electrificación era una de las grandes cuatro tareas. En 1970, se completó la electrificación de todo el campo norcoreano.

Debido a sus abundantes ríos y montañas, Corea del Norte tiene unas condiciones excelentes para el desarrollo de la energía hidráulica. En 1980, siete grandes plantas hidroeléctricas estaban en funcionamiento, con una capacidad superior a los 200,000 kilowattios cada una.

Sin embargo, debido a la estrategia de autosuficiencia y de primar la iniciativa de la base, en Corea también se ha fomentado la construcción de pequeñas y medianas centrales hidroeléctricas como parte de la política de desarrollo local. El centro de decisión de esta política parte del kun (similar a los municipios).

En los 90 y, especialmente, a partir del año 2000, se han construido una gran cantidad de presas hidráulicas de distinto tamaño. Destacan algunas de gran tamaño como la de Nyongwon (noviembre 2005) o la recién inaugurada de Ryensonggang (2008).

Mecanización
Debido a la crónica falta de mano de obra en el campo, Corea ha recurrido a la mecanización intensiva de su agricultura. La base de esta mecanización está en el altísimo desarrollo industrial experimentado durante los años 50 y 60, que puso los cimientos de la economía socialista. 1967, año en que concluyó el Primer Plan Septenal (1961-1967), es considerado en Corea como cierre de la etapa de construcción de los cimientos de la sociedad socialista.

En 1958 Corea desarrolló su primer tractor autóctono, el “Chollima #1”. Durante el plan septenal, el número de fábricas especializadas en tractores se duplicó. De esta manera, el número de tractores por cada 100 hectáreas ascendió de 0'9 en 1963 a 3 en 1972 (Véase anexo, cuadro 2).

Por un lado, la industrialización rápida fue la condición indispensable para que se pudiera mecanizar de forma acelerada el campo. Por otro lado, la cooperativización de la agricultura creó la demanda de maquinaria agrícola.

La media de uso de tractores por cada 100 hectáreas era de 6 en zonas altas y de 7 en llanuras, a mediados de los 80.

La mayoría de actividades agrícolas, como arar, sembrar, eliminar malas hierbas, cosechar, trillar, irrigar o el transporte, pasó a estar realizado por máquinas.

El Estado cubre gratuitamente las piezas de repuesto y el combustible de todas las cooperativas del país 8 (Véase anexo, cuadro 3).

Aplicación de fertilizantes
Debido a la falta de tierras y mano de obra, Corea del Norte se ha visto obligada a desarrollar una agricultura intensiva. Los fertilizantes son esenciales para este modelo agrícola.

Recientemente, se han descubierto pozos de petróleo en la parte oriental de Corea. Sin embargo, las reservas no son demasiado amplias. Básicamente, Corea trazó toda su estrategia de desarrollo consciente de su completa dependencia en cuanto a hidrocarburos.

Por eso, Corea trató de desarrollar fertilizantes sintéticos a partir de materias primas abundantes dentro del país. Se utilizó carbón, fosfatos y sulfuro de hierro para producir fertilizantes de urea, sulfato de amoniaco, nitrato de amoniaco y superfosfato de cal.

De esta manera, se trató de reforzar la producción doméstica y la auto-suficiencia, para no depender en lo posible del exterior. Dos fábricas, fundamentalmente, se encargaron de la producción de estos fertilizantes: la gigantesca planta de fertilizantes de Hungnam, en la costa oriental, y el complejo de fertilizantes de potasio de Sariwon. La producción anual de la primera es de un millón de toneladas, mientras que la segunda produce tres millones.

El objetivo de producir 4'7 millones de toneladas en 1984 fue cumplido. De esta manera, se pasó de usar 131 kilogramos de fertilizante por hectárea en 1949 a 160 kilos en 1960, 512 en 1969, 1000 kilogramos en 1975 y la espectacular cifra de 1500 kilogramos en 1980. Esto convierte a Corea del Norte en uno de los países con mayor productividad agraria del mundo.

Además, debido a las innovaciones hechas desde la base, se mejoró el sistema de fertilizantes. Entre otros, cada familia campesina pasó a criar dos cerdos al año, ya que los excrementos porcinos, unidos a un fertilizante de piedra caliza desarrollado en el país, crea un buen abono orgánico.

Sin embargo, una agricultura tan intensiva necesariamente degrada la calidad del suelo, si no se aplica de forma responsable. Este será uno de los problemas a los que hace frente Corea del Norte durante los 90.

El modelo de granja: la experiencia soviética y china
Ya hemos visto algunos de los aspectos propios de la agricultura en Corea: los condicionantes físicos y una serie de retos a los que hace frente todo país (al menos, aquellos que lo hacen de forma planificada) cuando estructura un modelo agrario: electrificación, mecanización, tierras cultivadas, uso de químicos,...

Ahora vamos a tratar de ver las generalidades del modelo norcoreano, aquello que le caracteriza: sus líneas maestras. Y para ello, vamos a analizar primero qué estrategia de desarrollo rural siguieron los dos colosos socialistas: China y la Unión Soviética.

La Unión Soviética, en un principio, aplica la acumulación primitiva socialista de Preobrazhensky, para financiar la industrialización acelerada del país a través de plusvalías generadas en el campo. Las cooperativas venden sus productos pero no existe un flujo real de bienes de consumo desde la ciudad al campo. Por tanto, el consumo rural está limitado. Al ser necesario una menor producción de bienes de consumo en la ciudad, las mayores inversiones se pueden hacer en expandir las fábricas de bienes de equipo (industria pesada: acero, maquinaria, aluminio, química,...).

Sin embargo, el modelo soviético, cuenta con dos fases. En esta primera fase se produce, necesariamente, un desajuste entre el desarrollo industrial y el del campo. Pero en una segunda fase donde no es tan necesaria la creación de más y más fábricas, sino la calidad del trabajo dentro de ellas, hay que incentivar la productividad. Si con el salario no se pueden comprar bienes de consumo, la motivación material es nula. Por eso, la segunda fase del modelo soviético, incide en la producción de bienes de consumo y alimentos.

Esto requiere inversiones masivas en la agricultura: electrificación, mecanización, fertilizantes,... El proceso, en la Unión Soviética, alcanza esta segunda fase a partir de 1965, aproximadamente. Es decir, justo al comienzo de la época Brezhnev.

En China, el primer Plan Quinquenal (1952-1957) tenía una clara inspiración soviética. Sin embargo, la dirección china pronto mostró su rechazo a este modelo. Por un lado, un país tan grande y complejo como China, que al mismo tiempo era muy atrasado, era muy difícil de administrar a través de una planificación rígida. Además, el desarrollo económico eran tan mínimo que en China apenas existían los fundamentos de una sociedad industrial.

China, que hasta 1957 tuvo problemas de éxodo rural y de desempleo, hizo del defecto virtud y fortaleció el poder de las comunas agrícolas. Se buscaba industrializar las ciudades sin éxodo desde el campo, al tiempo que las comunas adquirían gran autonomía.

El modelo rural chino se resume en las siguientes cuatro características:
-Control de la movilidad de la población, a través del hukou. Se liga al campesino a su comuna y se desincentiva el éxodo del campo a la ciudad.
-Régimen colectivo, como base de toda la organización rural en China, que además subordina el consumo de cada comuna a lo producido dentro de la misma.
-Venta obligatoria de las cosechas al Estado a través de precios pre-establecidos. Estos precios bajos son la base de la industrialización china.
-Acceso restringido a pequeñas parcelas individuales.

El modelo propio norcoreano
El modelo norcoreano se inspira, parcialmente, en ambos países. Sin embargo, también tiene características propias.

En principio, Corea del Norte se inspira más en la Unión Soviética. Sin embargo, no es el campo norcoreano quien genera las plusvalías con las que se financia la industrialización, sino la ayuda externa y la movilización de mano de obra extra a través del movimiento Chollima.

Esto permite que la agricultura reciba grandes inversiones. Desde el punto de vista social, las consecuencias son las mismas que en la Unión Soviética: gran parte de la población se desplaza del campo a la ciudad. En esto, Corea del Norte se aleja bastante de China (Véase anexo, cuadro 4)..

En 1964, las “Tesis Rurales” sintetizan todo el modelo norcoreano, que tiene bastante en común con la segunda fase del modelo soviético. Una de las prioridades es la creación de una agricultura intensiva. Como ya hemos visto, esto se hace mediante la mecanización, la electrificación y el uso masivo de fertilizantes. Además, durante el mismo periodo hay un éxodo masivo a las ciudades. De esta manera, un campo menos poblado pasa a tener una productividad mucho mayor. La producción por trabajador agrario se incrementa.

Las Tesis Rurales provocan una interdependencia total de la industria y la agricultura. Los niveles de producción agrícola sólo se pueden mantener a través de los productos de la industria: tractores, fertilizantes,...

Sin embargo, mientras que la Unión Soviética fomentaba la conversión de los “koljozy” (cooperativas) en “sovjozy” (granjas estatales), en Corea se trató de reforzar el rol del kun en el desarrollo del sector rural, sin alterar la propiedad cooperativa.

De hecho, la autonomía de las cooperativas en Corea le acerca más al modelo chino, en cuanto a este aspecto concreto. Pero hay diferencias significativas.

La autonomía china, a diferencia de la norcoreana, no se da únicamente respecto al país, sino también a las provincias. Las comunas populares chinas organizaban prácticamente toda la vida social, política y económica del campo de forma autónoma, es decir, sin prácticamente ninguna relación con el resto de comunas. Este sistema fue una respuesta ante la dificultad de organizar de forma planificada la vida económica china a escala de todo el país.

La comuna china, de esta manera, agrupaba a tantas familias como fuera posible. Aproximadamente, cada comuna estaba formada por 3200 familias.

En Corea, la descentralización y la autonomía de las cooperativas se hizo para reforzar la planificación y no para deshecharla. Mayor autonomía de decisión, significa mayor realismo y contar más con la opinión de quienes conocen oportunidades y dificultades del nivel local. Así, las cooperativas norcoreanas nunca han tenido autonomía plena, sino que se subordinan al poder central, que es el que planifica en función de los intereses de todo el país.

De esta manera, la cooperativa norcoreana es, en tamaño, mucho más pequeña que la china, ya que no necesita ser autónoma económicamente. Más bien, el pequeño tamaño responde a una organización flexible que busca la participación directa de todos sus miembros. La cooperativa norcoreana agrupa a un máximo de 300 familias. Cada kun agrupa 20 cooperativas, 15.000 hectáreas de tierras cultivadas, unas 10 industrias locales y una o dos industrias centrales a cargo del gobierno central.

La organización y estructura interna de la cooperativa: la democracia socialista.
Cada cooperativa agrariatiene los siguientes órganos de dirección: la Sesión Plenaria o Conferencia de Delegados, el Comité de Dirección de la Cooperativa y el Comité de Supervisión.

Sesión Plenaria o Conferencia de Delegados
El órgano legislativo superior es la asamblea de todos los miembros trabajadores de la cooperativa. Una convocatoria de Sesión Plenaria se realiza a todos los miembros y para ser legítima ha de contar con la participación de al menos la mitad más uno.

En algunas ocasiones, la Sesión Plenaria puede ser sustituida por una Conferencia de delegados si la mayoría de miembros no van a poder acudir a la sesión (picos de trabajo de la cosecha,...). Se eligen delegados y al menos dos tercios de los mismos han de acudir a la conferencia para que ésta sea legítima.

Sesión Plenaria y Conferencia de Delegados tiene la misma legitimidad y funciones:
-Legislar todo lo relativo a la producción, construcción, distribución, intercambio, crédito, educación, fondos de bienestar, salud, estado anual de las cuentas y distribución de los salarios.
-Organizar los equipos de trabajo y los objetivos de producción.
-Dirigir las relaciones de la cooperativa con otras instituciones, como puedan ser las estaciones de maquinaria agraria.
-Autoridad para admitir, expulsar y sancionar a los miembros de la cooperativa.

Comité de Dirección de la Cooperativa
Es el órgano ejecutivo, encargado de llevar a cabo todas las resoluciones adoptadas en la Sesión Plenaria o la Conferencia de Delegados.Se elige un Comité de Dirección cada año, a través de voto secreto. No es necesario pertenecer a ninguno de los tres partidos políticos existentes en Corea para ser elegido miembro del Comité de Dirección.

El Comité cuenta con entre 9 y 26 miembros electos. De entre ellos, se elige un presidente, dos vicepresidentes y un jefe técnico, que generalmente es un graduado de la Escuela de Agricultura y se encarga de introducir y supervisar todos los aspectos tecnológicos.

El Comité se reúne ordinariamente dos veces al mes y gestiona y supervisa la producción agrícola, las finanzas e incentiva la vida cultural y material de los miembros de la cooperativa.

Comité de Supervisión
Supervisa todas las actividades del Comité de Dirección, incluyendo la gestión, las finanzas, los créditos y alcanzar las metas de producción.

Está formado por entre 5 y 15 miembros, elegidos por voto secreto. Miembros de una misma familia no pueden pertenecer al Comité de Dirección y al Comité de Supervisión.

Además, cada cooperativa cuenta con varias infraestructuras e instituciones como casas cuna, guarderías, colegios, escuelas técnicas, tiendas, clínicas, casas de baños, clubes, barberías, oficinas de crédito,...

Estructura de trabajo dentro de las cooperativas
En la Corea socialista, se sigue la línea de remunerar en función del trabajo realizado, es decir, la típica fórmula socialista: “de cada cuál según sus capacidades, a cada cuál según su trabajo”. Kim Il Sung, en 1960, lo resumía así:

En una sociedad socialista, sin embargo, la fuerza productiva aún no se ha desarrollado hasta ese punto. Hasta que la mecanización no sea completa, existirán distinciones en el trabajo, también.Si distribuyésemos los bienes de consumo de manera igualitaria a pesar de estas diferencias, ¿quién se esforzaría para ofrecer un trabajo duro? ¿Quién se formaría como cuadro? ¿Quién mostraría creatividad y estaría dispuesto a asumir los costes de una mayor producción? La producción sólo se puede desarrollar rápidamente si existen estas diferencias en la distribución, mientras existan disparidades en los tipos de trabajo. Se distribuirá más a quien trabaje más y se distribuirá menos a quien trabaje menos.”

Sin embargo, en Corea del Norte siempre han tenido la perspectiva de formar un hombre y una mujer nueva, que se mueva más por criterios políticos y éticos, antes que por simples incentivos materiales. De esta manera, las escalas salariales premian a los que más producen, pero en ningún caso crean una brecha social entre los que más poseen y los que menos.

Por ejemplo, en la fábrica Daean de Maquinaria Pesada, el salario mensual de un trabajador industrial es, de media, 90 wones. Un trabajador de primer grado (el más bajo) y un rendimiento pobre, recibirá 70 wones. Un trabajador de quinto grado (el más elevado) y gran rendimiento recibirá 130 wones mensuales.

Para los ingenieros de la misma empresa, su sueldo medio es de 75 wones en el caso de los de primer grado y 125-128 los de mayor gradación. Su media es más elevada, pero un trabajador con gran rendimiento puede llegar a cobrar más que el ingeniero.

El sueldo de un doctor oscila entre 120 wones y 250, dependiendo de su grado. El de un profesor con más de dos años de experiencia, es de aproximadamente 120 wones en primaria y secundaria y 100-150 y 200-250 para la Universidad.

Como se ve, en Corea existen diferencias en función de la formación (que conforma el sueldo base) y del rendimiento (primas). En las cooperativas, el 45% del presupuesto se destina a la distribución. El 55% restante se utiliza para cubrir los costes de producción y otros costes. De ese 45% destinado a salarios, una parte se otorga en función de los puntos obtenidos por cada miembro (es decir, por su rendimiento) y otra parte (suplementaria) se asigna por el sistema de recompensa a los grupos de trabajo.

Los puntos se asignan de forma diaria a cada miembro, en función de la realización de una serie de tareas concretas. La asignación total en función de los puntos obtenidos no se realiza a través de la suma de los puntos, sino de la relación que existe entre los puntos obtenidos por un miembro de la cooperativa y los puntos obtenidos por todos los miembros de la cooperativa durante ese año. De esta manera, el salario puede variar cada año.

En el campo, una familia campesina obtiene mensualmente entre 415 wones (una familia con una producción de todos sus miembros baja) y 1650 wones (si todos sus miembros tienen un trabajo excelente).

El sistema de grupos de trabajo
Cada cooperativa cuenta con varios grupos de trabajo (nongsan chagop-ban) y al menos un grupo de trabajo con animales. Cada grupo de trabajo se especializa en una tarea: frutas, vegetales, sericultura,... Se organizan en función de las habilidades individuales de cada miembro y de la proximidad geográfica, buscando siempre incrementar al máximo la eficiencia.

Cada grupo de trabajo tiene entre 50 y 100 miembros. A partir de 1961 se estableció el sistema de recompensa a los grupos de trabajo. Este sistema entrega el valor de toda producción por encima de la cuota al grupo de trabajo que lo produce. Al mismo tiempo, los grupos de trabajo se hacen responsables de toda producción por debajo de la cuota.

El sistema de sub-grupos de trabajo
A partir de 1965, todos los grupos de trabajo pasaron a contar con sub-grupos, encargados de tareas mucho más específicas. Todas las personas pertenecientes a un grupo de trabajo trabajan en un sub-grupo, compuesto por entre 10 y 20 trabajadores.

La adopción del sistema de sub-grupos fue la respuesta a un problema estructural de la agricultura norcoreana: de la fase de agricultura extensiva se había de pasar a la agricultura intensiva. Es decir, ya no había más tierras y más recursos humanos para movilizar, ahora se trataba de emplear mejor los recursos ya existentes.

Entre 1961 y 1965, la industria norcoreana creció a un ritmo de 22% cada año. Al mismo tiempo, la agricultura no sólo no creció sino que retrocedió un 1'6%.

Los sub-grupos de trabajo pasaron a estar encargados de unas tierras, unas tareas y unos intrumentos de producción. De esta manera, se pasó a valorar el trabajo diario no en función de grupos amplios de 50 o 100 personas, sino de grupos reducidos con tareas muy concretas. La valoración no es exclusivamente individual, sino fundamentalmente colectiva. De esta manera, todos se preocupan por el resultado final del trabajo.

Además, se premia no sólo cumplir una cuota de producción sino la calidad del producto y la eficiencia. Durante los siguientes 10 años a la adopción de este sistema, la producción agrícola norcoreana creció a un ritmo excelente: 5'1%.

Los mercados campesinos y la iniciativa particular
Aunque la mayoría de países socialistas vieron como un mal necesario adjudicar pequeñas parcelas privadas a cada familia campesina, en Corea se optó por el pragmatismo. En 1969, Kim Il Sung destacaba:

“Existen más puntos positivos que negativos en que en la sociedad socialista haya una producción agrícola paralela a través de mercados campesinos. No estamos aún en posición de asegurar, a través del Estado, todo lo necesario para la vida de la gente en cantidades suficientes. Especialmente, me refiero a artículos de uso diario.

Ante estas circunstancias, ¿qué hay de malo en que estos bienes se produzcan y se vendan a través de mercados campesinos? Aunque sea un modo de producción antiguo, debe ser utilizado cuando aún el modo de producción avanzado no puede cubrir todo.”

De esta manera, cada familia campesina tiene derecho a una pequeña parcela privada de entre 10 y 20 metros cuadrados (dependiendo de la calidad del suelo). También puede criar unas doce gallinas y dos cerdos al año.

Sin embargo, estos mercados campesinos solo juegan un rol auxiliar dentro del sistema agrícola norcoreano.

Diferencias entre cooperativas
Existen diferentes cooperativas en Corea del Norte, cada una con un nivel de desarrollo y unos niveles productivos diferentes. De esta manera, pueden existir diferencias de nivel de vida entre cada cooperativa.

Existen medidas para limitar estas diferencias. Por ejemplo, el Comité Popular de cada kun tiene en cuenta la fertilidad de las tierras, la distancia a las áreas urbanas, las condiciones de la fuerza de trabajo y también da prioridad a aquellos sub-grupos que trabajan en parcelas de tierra más desfavorables.

El gobierno central, además, subsidia el consumo y la inversión de aquellas cooperativas más pobres. Esto hace que, en la práctica, aquellas diferencias provocadas por disparidad de niveles productivos entre cooperativas, se reduzca a casi 0.

Es decir, mientras que dentro de una misma cooperativa se fomenta que existan diferencias de salario en función del rendimiento (para fomentar el esfuerzo), entre distintas cooperativas, se trata de fomentar la equiparación.

Cabe recordar que en Corea, el único criterio para determinar el salario es la cantidad y calidad del trabajo y no la propiedad, que es vista como la mayor fuente de desigualdades del pasado. El mito que tanto se repite en España de que en la sociedad capitalista los ricos lo son por su esfuerzo, se desmonta aquí completamente. Es en un país socialista donde verdaderamente el esfuerzo, y no la propiedad, determina el nivel de vida de cada uno.

La acumulación interna
En cada cooperativa existen tres fondos de acumulación: el Fondo de Ahorros Comunes, el Fondo Socio-Cultural y el Fondo de Apoyo.

El Fondo de Ahorros Comunes contiene entre el 15 y el 30 % del presupuesto de la cooperativa. Se utiliza para comprar aquellos artículos que no cubre el Estado (fertilizantes, semillas, bienes de consumo), así como realizar pequeñas obras de infraestructura a escala local (obras de irrigación, conductos de agua, carreteras, puentes, plantas de producción de energía y otros).

El Fondo Socio-Cultural significa entre el 3 y el 7% de los fondos de la cooperativa. Se utiliza para la educación, la recreación y programas sanitarios y de salud. En este aspecto hay que diferenciar la Educación, que es cubierta por el Estado (gobierno central) y la infraestructura de la escuela, cuyo mantenimiento se cubre a través de este Fondo Socio-Cultural. Lo mismo sucede en la cultura (cines, pequeños teatros, museos,...), en la salud, en las actividades de ocio,...

El Fondo de Apoyo contiene entre el 1'5 y el 3% de los fondos de una cooperativa. A través del mismo se da ayuda a las personas con más necesidades (inválidos, jubilados, familias necesitadas), así como grupos especiales, como pueden ser familiares de soldados y revolucionarios fallecidos.

Como ya se ha comentado en alguna ocasión, cada cooperativa tiene al menos una clínica, con un mínimo de un médico y dos enfermeras. Existen revisiones periódicas obligatorias para todo el mundo. Los servicios de spa y fisioterapia también están cubiertos gratuitamente por ley, a través de toda una red de casas de descanso para cooperativistas.

Otra aspecto a destacar es la Educación, que hace énfasis en la formación técnica. Antes de pasar a la Educación superior, todo estudiante tiene que hacer un mínimo de dos años de prácticas remuneradas. Se busca la especialización, como parte del programa de formación de cuadros, esencial para todo país que busca la auto-suficiencia.

Resultados reales
Hemos analizado las dificultades del entorno natural, la estrategia de desarrollo agrícola de Corea, hemos comparado el modelo de granja norcoreano con el soviético y el chino, además de analizar la organización interna de las cooperativas y el sistema de remuneración. Ahora que hemos visto cómo se ha hecho todo, tenemos que ver si todo esto ha servido para cumplir los objetivos que se marcaba el socialismo coreano. Estos objetivos son, fundamentalmente, dos: producir más (es decir, la auto-suficiencia alimentaria) y producir mejor (crear un sistema socialista en el campo, bajo relaciones nuevas e igualitarias). Por tanto, vamos a examinar si se ha cumplido el objetivo del auto-abastecimiento y vamos a ver qué resultados se han conseguido en cuanto a la distribución en el campo.

¿Autosuficiencia alimentaria?
Corea del Norte asegura haber conseguido la auto-suficiencia alimentaria durante los años 70 y 80. Con la crisis de los 90, el país volvió a ser dependiente de las importaciones desde terceros países. Sin embargo, Corea del Norte no publica generalmente todas las cifras de su producción de forma regular. Por lo tanto, no nos podemos quedar en creer la afirmación del gobierno norcoreano, sino que tenemos que utilizar todos los elementos a nuestra disposición para averiguar si esto es posible.

Tanto la CIA como la FAO, en sus estimaciones de la producción agrícola norcoreana, admiten un rendimiento por hectárea espectacular, especialmente a partir de 1974. No es sorprendente, pues como hemos analizado más arriba, Corea ha hecho inversiones masivas en maquinaria agraria, fertilizantes, proyectos de irrigación de gran envergadura, así como una organización interna que fomenta la productividad.

La estimación, a través de las cifras que aporta la FAO, de la producción de arroz es la siguiente (Véase anexo, cuadro 5):

En Corea del Norte, toda persona recibe a precios subvencionados una cantidad de comida. Existen nueve niveles, en función de las necesidades de cada cuál. Un minero recibe 900 gramos diarios de cereales, mientras que un niño en la guardería recibe 100 gramos diarios. Además, se proporciona pescado, carne, vegetales, frutas, aceite, grasas,...

615 gramos de cereales satisfacen las 2.200 kcal recomendadas por la o­nU, como consumo mínimo diario. Corea del Norte, con una población en 1985 de 18,792,000, producía 435 gramos de arroz diario por cabeza. Sumado a los buenos resultados obtenidos en la producción de su segundo cereal (el maíz), además del consumo de otro tipo de alimentos (los ya mencionados) y la compra de productos en mercados campesinos al margen del sistema estatal, podemos afirmar que Corea del Norte alcanzó desde mediados de los 70 la autosuficiencia alimenticia.

No sólo eso, sino que Corea del Norte se convirtió en el segundo exportador de arroz a la Unión Soviética. Es cierto, como indican algunos autores, que Corea del Norte, con los beneficios obtenidos con las ventas de arroz, compraba trigo. Pero esto se realizaba para complementar la dieta norcoreana y no porque no fuese posible la auto-suficiencia.

Algunos autores que han visitado el país han podido comprobar la realidad de determinadas granjas. Allí la agricultura es realmente intensiva y las cifras de tractores por hectárea (y otras) son verídicas. En cualquier caso, no se puede afirmar de forma rotunda que esta sea la realidad de todo el país.

Pero considerando el uso de 1'5 toneladas de fertilizante por hectárea, los 7 tractores por cada 100 hectáreas, el sistema nacional de regadío, el sistema de terrazas en zonas montañosas, la conversión de 300.000 hectáreas de marismas en zonas de cultivo o el uso casi obsesivo de cada centímetro de tierra (como por ejemplo, la plantación de soja en las separaciones entre dos parcelas de arroz), es bastante creíble el hecho de que se lograse el objetivo de la autosuficiencia.

El nivel de vida en el campo
Entre 1960 y 1972, el salario real del cooperativista norcoreano casi se quintuplicó. Durante el mismo periodo, la producción de bienes de consumo también se elevó un 13'9% cada año.

En 1974, Kim Il Sung ya afirmaba en un discurso en la Asamblea Popular Suprema, que el salario que obtenían los campesinos era más elevado que el de un trabajador urbano. Hay que hacer un matiz, y es que los cooperativistas obtienen parte de su salario en metálico y parte en especie, es decir, en grano. Si restamos la parte obtenida en grano, el salario urbano sería algo superior. Aún así, los cooperativistas no tienen la necesidad de gastar en comida. Los trabajadores urbanos reciben, a pesar de ello, subsidios en sus compras de comida.

Cada familia en Corea del Norte recibe anualmente en subsidios del Estado alrededor del doble de la suma de todos los ingresos familiares. Esto incluye subsidios a la comida, la vivienda, la educación, la ropa de los escolares y la salud. No se incluyen en estas cifras otros subsidios como el del transporte, la ropa laboral,... etc

Como comentábamos al principio, uno de los objetivos del PTC siempre ha sido eliminar las “tres diferencias”: entre la ciudad y el campo, entre trabajadores y campesinos y entre trabajo intelectual y trabajo físico.Las diferencias se han reducido drásticamente, probablemente más que en ningún otro país. Sin embargo, el objetivo de eliminar las tres diferencias sigue siendo prioritario a día de hoy en la política del PTC. Por eso, no se puede afirmar que sea un objetivo alcanzado.

A pesar de la equiparación de salarios, la disponibilidad de bienes de consumo en el campo es más reducida que en las ciudades. Dicho de otra manera, ¿de qué sirve el mismo salario si no se tiene en qué gastar el dinero?

La realidad es que la economía norcoreana nunca se ha centrado en crear una sociedad de consumo. Como veíamos en el primer artículo, una de las medidas había sido impulsar industrias ligeras locales para fomentar la iniciativa popular y movilizar capitales. Un aspecto donde quizás se puedan explotar más las posibilidades existentes es en el comercio entre provincias.

La producción de las industrias locales tiene como consumidor al propio kun. Sólo las industrias ligeras del gobierno central asentadas en el kun pueden comerciar con otras provincias. De esta manera, pueden estar siendo infravaloradas las posibilidades de especialización de cada provincia. Pero esto es mera especulación.

La presencia de bienes de consumo es esencial para que el salario tenga un sentido. El salario, por un lado, cubre las necesidades vitales, que sin embargo están mayoritariamente cubiertas en Corea por el Estado. Todo salario por encima de estas necesidades vitales se utiliza para el consumo. Para incentivar una mayor producción a través de primas al que más produzca, el salario debe servir realmente para comprar bienes de consumo.

Corea abolió en 1966 todos los impuestos a los cooperativistas. A partir de los 70, introdujo un sistema de precio doble: el arroz se vende al Estado a 0'62 wones/kilogramo y el Estado lo revende a la población a 0'08 wones/kilogramo. Esto trasvasa fondos de la ciudad al campo. Ambas medidas dan más recursos a las cooperativas. Pero estos mayores incentivos a la producción deben ir acompañados de mayores bienes de consumo.

Podemos decir, por finalizar, que el nivel de vida de los cooperativistas norcoreanos ha mejorado increíblemente. Las familias campesinas ya tienen televisor a color, frigoríficos o mini-cadenas. Pero sin duda, la tendencia a un mayor crecimiento deberá ir acompañada de un mayor énfasis en los bienes de consumo.

En el próximo artículo analizaré los problemas que aparecen a raíz de la caída del bloque socialista europeo. Será el último artículo de esta serie.