dissabte, 15 de novembre de 2008

La cuestión agraria en Corea del Norte, la crisis de los 90 - por Juan Nogueira

Antes de analizar cómo afecta la crisis a Corea del Norte, voy a analizar la situación del país antes de la misma. Corea del Norte, en 1945, era el segundo país independiente más pobre del mundo. Por ejemplo, en términos de PIB real por habitante, a cada ciudadano norcoreano le correspondía 13 veces menos producto que a un norteamericano, 8 veces menos que a un británico, 4 veces menos que aun soviético y 2'3 veces menos que a un yugoslavo.


La guerra de Corea (1950 – 1953) provoca un empobrecimiento aún más pronunciado. Sin embargo, a partir de 1953 la RDP de Corea comienza una dinámica de crecimiento económico continuado que no se detiene hasta 1990. Durante este periodo, el crecimiento es espectacular, muy superior al de la media mundial. De esta manera, el PIB real por habitante asciende en 1987 a 2430 dólares, siendo en 1945 de 330. Sin embargo, esto significa también que en 1987 el PIB real por habitante en Corea aún no había alcanzado el nivel de los países europeos más avanzados.

Pero sabiendo los datos de partida, Corea recortó la distancia con el primer mundo a gran velocidad. En 1987, a cada norcoreano le correspondía 3'3 veces menos que a un norteamericano, 2 veces menos que a un británico, 1'6 veces menos que a un soviético y 1'3 veces menos que a un yugoslavo. Como se ve, Corea recortó su subdesarrollo respecto a todos estos países. Su tasa de crecimiento fue muy elevada.

Además, en relación a otros países asiáticos, el desarrollo norcoreano es increíble. Con un punto de partida similar al de China o India, a un ciudadano de Corea del Norte en 1987 le correspondía 4'8 veces más que a un indio y 2'1 veces más que aun chino. Corea se acercaba más a los niveles europeos que a los niveles asiáticos.

En 1989, la producción agrícola norcoreana era 5'3 veces la de 1945, mientras que la producción industrial era 431 veces mayor que en 1945.

Dos años antes, comienza el Tercer Plan Septenal (1987-1993), cuyo objetivo era situar a Corea del Norte a las puertas del nivel del primer mundo. En ese momento, los indicadores económicos son los siguientes (ver anexo):

Los objetivos del Tercer Plan Septenal sufrieron grandes modificaciones debido a la crisis. Dejando de lado los aspectos económicos, Corea del Norte también se destaca por la altísima inversión social.

En 1986 había 27 médicos por cada 10.000 habitantes, superando a países como Estados Unidos (25'7), Gran Bretaña (18'2), Yugoslavia (21'2) y China (13'6). Dentro de los países socialistas, Unión Soviética (43'3), Cuba (30'5) o RDA (31'9) superaban la cifra norcoreana.

La esperanza de vida al nacer era de 74'3 años en 1987, la mayor de todo el bloque socialista después de Cuba (75 años). Muy por detrás se quedan la mayoría de países asiáticos, como la India (58 años).

La Educación también es uno de los mayores logros del socialismo norcoreano. Si en 1945 no había en toda Corea ninguna universidad, para 1989 el número de centros de educación superior era de 266. Además, había 4'923'000 estudiantes repartidos en 4'792 escuelas primarias, 4'738 escuelas secundarias y cerca de 500 escuelas superiores especializadas. También se crearon numerosos centros de educación para adultos. El número de técnicos y especialistas del país sobrepasaba la cifra de 1'350'000.

Pero además, la enseñanza obligatoria es de 11 años ya desde la década de los 70. La calidad de la misma siempre ha sido uno de los aspectos más cuidados. En los 80, a iniciativa de Kim Jong Il, se reformó la metodología educativa para hacerla más dinámica e incorporar medios variados, especialmente informáticos y audiovisuales.

Otro aspecto a destacar ya en los 80 es la protección a la mujer y a la infancia. Todo un sistema de centros y servicios para las familias sirven como sustento material para la igualdad de sexos. Es decir, la ley de igualdad de sexos, proclamada en 1946, tuvo no sólo un efecto legal sino un desarrollo real. Cabe destacar, por ejemplo, que el Estado cubre gratuitamente toda la crianza de los niños, a través de una red de casas cuna (en 1987 eran 27'795) y jardines de la infancia (18'794 el mismo año).

La participación en la vida cultural del país y el deporte de masas (no profesional) ya eran en los 80 notas características de la vida en Corea. De hecho, en el país, la dirección cultural no sólo corresponde al Ministerio de Cultura, sino también a agrupaciones de escritores y artistas.

La agricultura en 1990

En anteriores artículos he analizado los retos de la agricultura norcoreana. Básicamente, la parte norte de Corea es una zona muy poco propicia para la actividad agrícola. Inviernos largos y terrenos montañosos y poco fértiles suponen un reto para la agricultura norcoreana. De hecho, mientras Corea fue un país unido, el sur era quien abastecía la parte norte de Corea de alimentos.

Sin embargo, el reto de Corea del Norte fue aún mayor. No sólo se quiso desarrollar una agricultura moderna sobre una base natural inadecuada. El reto era convertir Corea en un país auto-suficiente en la producción de grano.

Para ello, las inversiones agrícolas fueron masivas: tractores, electrificación, fertilizantes,... Además, se formaron equipos de trabajo y sub-equipos que descentralizan las tareas y hacen que el campesino se beneficie directamente de los frutos de su propio trabajo. Todo ello crea una agricultura intensiva que consigue algunos de los mayores rendimientos por hectárea del mundo.

En 1984, se alcanza el objetivo de producir 10 millones de toneladas de cereales. Sin embargo, el Tercer Plan Septenal (1987-1993) habla de “resolver definitivamente el problema rural”. El objetivo es producir 15 millones de toneladas, de forma que no sólo fuese posible el ya logrado autoabastecimiento, sino crear una poderosa industria dependiente de productos del campo.

Para comprender el alcance del éxito norcoreano, debemos compararlo con otros países de la zona. En 1986, Japón tenía un rango de autoabastecimiento alimenticio del 22%. Corea del Sur, zona tradicionalmente exportadora de alimentos, tenía un autoabastecimiento de cerca del 55%. Corea del Norte, antes dependiente, lograba ahora autoabastecerse en un 99% de los alimentos.

No sólo eso. Corea del Norte era el segundo exportador de arroz a la Unión Soviética.

Si el éxito fue tan rotundo, entonces ¿qué pasó? ¿Cómo pudo Corea del Norte vivir una crisis tan terrible durante los años 90? Es más, países como Mongolia, Alemania del Este o Bulgaria eran dependientes en gran medida de la Unión Soviética. Sin embargo, Corea del Norte se decía autosuficiente. Entonces, ¿cómo pudo sufrir un retroceso de tanta envergadura durante los 90?

A esas preguntas trataré de responder en los siguientes puntos. Ello nos sirve para comprender una crisis que sólo poco a poco Corea empieza a superar. Esclarecer esto nos sirve para superar mitos y para poder rebatir las grandes mentiras de los medios de comunicación occidentales.

Primera Causa: La caída del bloque socialista

Corea del Norte, desde aproximadamente 1956, ha optado por la vía de la autosuficiencia. Esto no quiere decir, en ningún caso, que Corea del Norte sea un estado autárquico ni tampoco que pretenda serlo.

El análisis de la dirección política del país es que la independencia política tiene como base económica la autosuficiencia. Un país dependiente del extranjero en materia económica, difícilmente podrá ejercer su soberanía política.

En este sentido, Corea del Norte ha desarrollado especialmente la industria pesada del país, ya que de la industria pesada dependen la industria ligera y la agricultura mecanizada. Dentro de la industria pesada, el sector clave ha sido el de la maquinaria.

Sin embargo, Corea no logró la autosuficiencia económica absoluta. Es imposible que un país pequeño como Corea pueda tener todas las materias primas necesarias para la industria moderna. En concreto, Corea carece de caucho, carbón de coque y especialmente petróleo.

Además, dentro del mercado socialista, Corea solía exportar fertilizantes derivados del nitrógeno e importaba fertilizantes de potasio y de fósforo.

De forma abrupta, entre 1987 y 1992, cae todo el bloque socialista europeo. Esto supone que, repentinamente, desaparece el petróleo, hidrocarburo necesario para la agricultura mecanizada norcoreana. La agricultura, además, era intensiva, con un uso masivo de fertilizantes químicos. La escasez de fertilizantes fue un problema que también se dio de la noche a la mañana.

Por tanto, las consecuencias de la caída del bloque socialista son, básicamente, la parálisis del transporte y la merma de la agricultura mecanizada. Esto no supondrá una crisis inmediata en Corea, ya que entre 1990 y 1993, el país mantiene los niveles productivos. Pero desde luego, es uno de los grandes factores que juegan en contra de Corea.

Además, aquellos países socialistas que no cayeron, como China, Vietnam o Cuba, pusieron fin al comercio socialista, pasando ahora a exigir los tan necesitados dólares. Corea del Norte carecía de esta divisa.

Es interesante ver también el aspecto político de la caída de los países socialistas y no sólo el aspecto económico.

Kim Il Sung, presidente del país hasta 1994, concluye que aunque existen numerosas dificultades externas, los verdaderos problemas que condujeron a la caída del socialismo son de tipo interno.

La historia del movimiento comunista internacional nos enseña una lección importante: cuando se debilita el partido y se castra su papel dirigente, las masas populares se debilitan en lo orgánico y en lo ideológico. Esto les hace perder el objetivo y la orientación en la lucha y caen en un estado de confusión, con lo que al final se va a pique la revolución.”

La crítica de Kim Il Sung enfatiza la pérdida de sentido revolucionario de la dirección de muchos partidos obreros y comunistas. Sin embargo, de cara a lo interno, la lección más importante que Corea toma de la caída del bloque socialista es que la conciencia ideológica y la unidad son elementos esenciales.

Para ello, a partir de 1992 se refuerza la célula como organización de base. Se pretende evitar el burocratismo y mejorar la conexión entre Partido y masas.

Algo que se debería tener muy en cuenta, especialmente por aquellos sectores comunistas que rechazan la experiencia de la Revolución Coreana, es que en momentos tan súmamente difíciles como los que se daban en los años 90, Corea vivió el relevo generacional de su dirección.

En muchos países, este relevo fue aprovechado por los sectores revisionistas para tomar el poder. Tal es el caso de China, con la destitución de Hua Guofeng a manos de Deng Xiao Ping. Es de entender que desde la burguesía y los medios occidentales, se critique a Kim Jong Il, dado que las mismas condiciones que tenía Corea habían permitido en otros países la destrucción del socialismo. Pero Kim Jong Il, precisamente, hizo lo contrario: defendió las conquistas de la revolución e inició un proyecto que a medio plazo ha significado la permanencia y avance del socialismo en Corea. Esto tiene mucho mérito y eso es lo que provoca el odio acérrimo de Occidente.

El compromiso de Corea con el socialismo científico se refuerza en 1992, cuando el país convocó la Conferencia de Pyongyang, para conseguir la reafirmación de muchos partidos en el marxismo-leninismo. Más de 150 partidos de todo el mundo han firmado este manifiesto. A nivel subjetivo, tiene una gran importancia, ya que en 1992, tras la caída de la Unión Soviética, muchos partidos y proyectos sufrían la confusión y el derrotismo.

Por último, añado una cita de Kim Il Sung:

Dado que nadie ha transitado antes por el camino del socialismo, es probable que se tropiece con sucesos imprevistos y se sufran retrocesos. Debemos mejorar el método de construcción del socialismo y perfeccionarlo en función de la realidad cambiante.

No obstante, sigue vigente la verdad histórica de que la humanidad debe marchar necesariamente por el camino del socialismo.”

Segunda causa: las sanciones económicas

Corea del Norte, en 1990, acumulaba dos tipos de sanciones económicas, que conforman su particular bloqueo. Por un lado, es junto a Cuba el único país en estar sometido a la Ley Norteamericana Contra Estados Hostiles. Por otro lado, desde 1988 fue designado por Estados Unidos como “Estado que respalda el terrorismo”.

Las sanciones por ser un estado “hostil” provienen de la Guerra de Corea, que finalizó en 1953. Desde entonces, Corea del Norte ha tenido sanciones muy rigurosas que prohíben los intercambios económicos con Estados Unidos. Esto incluye sanciones contra las transacciones financieras y monetarias, por no hablar de las inversiones y el comercio.

También sufre la no existencia de garantías legales en el comercio internacional y la falta de controles y regulaciones al uso. Las exportaciones también se prohíben a través de terceros países. Además, cualquier propiedad en suelo americano que pueda beneficiar a la RPD de Corea queda automáticamente bloqueada.

La ley contra estados terroristas se aplicaba en 1990 contra Cuba, Irán, Irak, Corea y Libia. Bajo esta ley antiterrorista, Corea no puede comprar en un país extranjero un producto que contenga piezas norteamericanas.

Pero Estados Unidos no es el único país que mantiene sanciones contra Corea, Japón también aplica sanciones contra el país y, de hecho, no reconoce ni siquiera su existencia. Además, Japón hostiga a la organización de coreanos residentes en Japón, la Chongryon, que mantiene estrechas relaciones con Pyongyang. De esta manera, los coreanos de ultramar no pueden enviar dinero por cauces legales a sus familias en Corea.

En 1994, Estados Unidos y Corea del Norte firmaron el Acuerdo Marco, tras la primera disputa nuclear. El acuerdo recogía una claúsula que decía así: “en el plazo de tres meses tras la firma de este documento, ambos países reducirán las barreras al comercio y la inversión, incluyendo las restricciones en servicios de telecomunicaciones y las transacciones financieras”.

Sin embargo, Estados Unidos incumplió sistemáticamente el acuerdo, ya que cuando lo firmó únicamente esperaba ganar tiempo hasta que Corea del Norte colapsara. En 1996, Estados Unidos abrió una pequeña rendija dentro del bloqueo. En concreto, a productos que pudieran considerarse de uso “humanitario”: alimentos, medicinas,...

Pero pronto Estados Unidos comenzó a usar con fines políticos el bloqueo, ofreciendo levantarlo a cambio de concesiones políticas por parte de Pyongyang. Kim Jong Il, al respecto, dijo que lo fundamental era mantener los principios socialistas y que en los principios no había concesiones. Para él, los principios socialistas fundamentales son lo siguiente:

“El liderazgo correcto que el partido de la clase obrera realiza para satisfacer los intereses de las masas populares y sus demandas de independencia; así como la propiedad socialista de los medios de producción, que debe ser protegida a toda costa, y la actitud anti-imperialista.”

De esta forma, la confrontación con Estados Unidos se hizo inevitable y estos impusieron nuevas sanciones para tratar de contribuir a la caída del socialismo en Corea.

Tercera causa: la interdependencia de la economía norcoreana

Para cualquier persona que haya leído los dos artículos anteriores, le resultará familiar la afirmación de que Corea del Norte tiene una economía totalmente auto-dependiente.

La agricultura, que necesariamente en Corea es de tipo intensivo, depende de gigantescas inversiones de capital: maquinaria, electricidad, fertilizantes, combustible,... De esta manera, la agricultura es tremendamente dependiente de la industria del país, que de forma constante tiene que suministrar productos.

Además, la economía norcoreana se basa en un modelo productivista: es decir, se trata de aprovechar al máximo los recursos existentes. Para ello, se necesita máximo esfuerzo y ahorro. Para lograrlo, tienen gran importancia los incentivos políticos y morales, pero también los materiales.

Si la agricultura no suministra suficientes alimentos y productos para la industria ligera, los obreros fabriles no tendrán incentivos materiales. Y si pierden sus incentivos, una menor producción significará menor aporte al campo. De esta manera, en Corea industria y agricultura forman un círculo vicioso.

Algunos analistas burguesas tratan de afirmar que la crisis de los 90 es una muestra de que el sistema norcoreano no funciona. Para ellos, una economía autodependiente como la norcoreana, está abocada a crisis que una vez que empiezan no tienen fin.

Sin embargo, entre 1953 y 1990, en Corea del Norte no se dio ninguna crisis y el crecimiento fue continuo. El modelo autosuficiente falló no por autosuficiente sino allá donde no había autosuficiencia: en el petróleo.

La única responsabilidad que podría achacársele al gobierno norcoreano es no haber tenido en cuenta un “plan b” alternativo al petróleo soviético. Pero la crisis del socialismo en Europa del Este no sólo sorprendió a Corea del Norte: en realidad nadie predijo que todo fuese a desaparecer tan rápido.

El problema no es que Corea tenga una economía interdependiente, sino que no tenía capacidad de participar en el comercio internacional. La razón era bien simple: no tenía divisas (moneda extranjera) y además tenía sanciones.

Desde principios de los 90, Corea ha buscado vías para participar en el comercio internacional, de forma que las importaciones de petróleo se hagan de forma natural. Sin embargo, no poder hacer depósitos en bancos extranjeros, así como otras sanciones, dificultan mucho la tarea.

Cuarta Causa: Los desastres naturales

Corea está situado en una zona climática bastante agresiva. Son frecuentes las inundaciones, los vientos huracanados, grandes tormentas,...

Durante toda la construcción socialista, en Corea se han registrado catástrofes naturales. Sin embargo, las de los años 90 fueron bastante diferentes en carácter.

Por un lado, las catástrofes se unieron a los ya conocidos problemas de la carencia generalizada de productos debido a la caída del bloque socialista, a las sanciones económicas y al efecto de “círculo vicioso” propio de una economía autodependiente.

Además, la fuerza de estas catástrofes no tiene precedente. Quizás el único precedente con alguna similitud son los desastres ocurridos en Corea del Sur en 1986. En ese caso, Corea del Norte se solidarizó con las víctimas, haciendo llegar 50.000 soks de arroz, 100.000 toneladas de cemento, 500.000 metros de tejidos y gran cantidad de medicamentos. Todo ello se hizo de forma desinteresada y sin esperar nada a cambio. Esto contrasta mucho con la “ayuda solidaria” de los países occidentales durante los 90, siempre condicionada a concesiones políticas.

En fin, por si no fuera poca la fuerza en sí de las catástrofes, peor fue el hecho de que éstas se dieran durante tres años consecutivos, haciendo que los daños fuesen acumulativos.

Aunque el primer año de grandes catástrofes es 1995, un año antes el país ya había sufrido daños por grandes tormentas eléctricas.

En 1995 hubo grandes inundaciones, que causaron pérdidas por valor de 15'000 millones de dólares, la pérdida de 21'000 hectáreas de bosques y 359'000 hectáreas de granjas. 5'2 millones de personas sufrieron directamente la catástrofe, con pérdidas de viviendas, heridos e incluso registrándose muertes. Se destruyeron 48'174 casas y se perdieron 1'91 millones de toneladas de grano y 482'406 cabezas de ganado.

En 1996 hubo de nuevo inundaciones, con pérdidas de 1'732 millones de dólares en 8 provincias. Hubo 3'27 millones de víctimas, daños en 8'626 edificios residenciales y en 288'925 hectáreas de granjas, provocando la muerte de 26'921 cabezas de ganado.

En 1997 hubo una sequía con altas temperaturas que afectó a 4 provincias, dañando 470'000 hectáreas de cultivos. Ese mismo año, un maremoto inundó las costas de 4 provincias, afectando a 2'8 millones de personas y reduciendo en 700'000 toneladas la cosecha de arroz y en 1'5 millones de toneladas la de maíz.

La crisis de los 90

La caída del bloque socialista, las sanciones económicas y el modelo interdependiente norcoreano fueron el contexto en el que se dieron las catástrofes naturales. Sin ese contexto, las catástrofes quizás hubieran tenido un efecto menos duradero sobre la economía norcoreana.

Entre 1993 y 1997, Corea del Norte redujo su PIB en un 50%, según un informe que envió el gobierno a las Naciones Unidas. No hay cifras oficiales del número exacto de muertos, aunque los norcoreanos suelen decir que no tienen nada que ver con las abultadísimas cifras publicadas en Occidente.

El país entró en lo que en Corea denominan la “Marcha ardua”, equivalente al “Periodo Especial” cubano. En 1998, primer año sin desastres naturales, se estabiliza la economía y comienza un tímido crecimiento que se irá acelerando poco a poco hasta llegar a la situación actual.

El Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos emitió un informe en el que reconoció que Corea del Norte era el único país en la historia capaz de resistir a 8 años de déficit económico sin revueltas sociales.

La Marcha Ardua fue para la Revolución Coreana una situación totalmente nueva: la Revolución ante la recesión económica.

Las medidas para lograr la supervivencia y avance del socialismo en Corea han sido 4:

a)Búsqueda a toda costa del fin del bloqueo económico internacional y mayor participación en el comercio internacional.

b)Plan económico a medio / largo plazo para la auto-suficiencia energética, minimizando la economía dependiente del petróleo.

c)Retoques en el modelo agrario.

d)Continuismo en la estrategia general de desarrollo socialista, pero enfocando más la economía hacia la exportación.

Primera solución: Las Relaciones Internacionales

Corea del Norte, tradicionalmente, ha sido un país relativamente aislado. Nunca ha dejado de trabajar las relaciones socialistas y las relaciones con los países no alineados. Pero en líneas generales, Corea ha estado volcada sobre sí misma.

Sin embargo, en los 70 Corea pareció intentar una apertura económica basada en la importación de tecnología occidental que fracasó, al no poder devolver los créditos recibidos. Esto se debió a la fluctuación de precios de materias primas, principal exportación a Occidente de Corea.

En los 80, Corea aprueba una ley de empresas mixtas. Pero es verdaderamente a partir de los 90 que el país se ve obligado a hacer esfuerzos por mejorar sus relaciones exteriores. En 1991, Corea del Norte y Corea del Sur firman el Acuerdo de Reconciliación, no Agresión y colaboración, lo que supone el comienzo de los intercambios económicos entre ambos Estados.

Pero el principal escollo para que Corea del Norte pueda acceder a los mercados internacionales es el bloqueo económico. Esto es visto como una prioridad dentro de la dirección política norcoreana y es por ello que el país lanza el reto nuclear a Estados Unidos. Las armas nucleares no son sólo una medida de autodefensa ante las constantes amenazas, son también una moneda de cambio.

La crisis nuclear se da primero en 1993, año en el que Estados Unidos y Corea del Norte están al borde de la guerra. Kim Jong Il, entonces, llegó a decretar por primera vez desde 1953 el Estado de pre-guerra, habiendo una respuesta inmediata de cerca de medio millón de jóvenes que solicitaron el alistamiento.

El acuerdo marco de 1994 garantiza a Corea la reducción de las sanciones y el suministro de petróleo, auténticos objetivos del país. Estados Unidos nunca llegó a levantar el bloqueo. Además, tras la llegada de George Bush a la presidencia, se interrumpe el envío de combustible, con lo que Corea rompe el acuerdo. La crisis de 2002 es una repetición casi milimétrica de la de 1993, con los mismos objetivos por parte de Corea. Los acuerdos en las conversaciones a seis bandas van en la línea del levantamiento de las sanciones y el suministro de petróleo.

Por otro lado, los acuerdos con Corea del Sur han resultado en la apertura de una zona de explotación mixta en las proximidades de Kaesong, a partir de 2001. Es interesante estudiar cómo la RPD de Corea conjuga la salvaguarda del socialismo con la importación de tecnología punta occidental.

Segunda Solución: Grandes obras en el sector energético

Si la primera solución tiene que ver con el sector externo de la Economía es, básicamente, porque Corea no puede conseguir petróleo sino es a través del comercio.

Sin embargo, para el resto de la producción energética, el país asiático siguió confianza en la auto-suficiencia. Por eso, en los años 90 comienza un ambicioso programa por etapas en el sector de la energía.

En 1996 se concluye la primera fase de la monumental presa de Anbyon, en la provincia de Kangwon. Las obras comprenden un túnel subterráneo de 40 km de longitud, con una caída de 300 metros al mar. Con una producción de 800.000 kw, la presa de Anbyon se convirtió en la más grande de toda Corea. Fue construida por soldados del Ejército Popular y es modelo del resto de obras posteriores en el sector hidraúlico como la de Wolbison.

El plan también incluye canales de irrigación. Sólo entre 1989 y 1990, 800 km de canales fueron construidos en las provincias occidentales, auténticos graneros del país.

Aunque las obras hidraúlicas son las más llamativas, las centrales térmicas del país, dependientes del carbón autóctono, también fueron ampliadas.

Tercera Solución: los retoques en el sistema agrario

La crisis de los años 90 trajo una serie de re-ajustes en la agricultura que, sin embargo, mantienen las líneas maestras trazadas durante los 40 años previos de revolución. Es decir, ni la propiedad colectivizada, ni la búsqueda de la auto-suficiencia, ni el modelo agrario basado en una explotación de alto rendimiento se ponen en cuestión.

De hecho, por el contrario, en 1994 comienza un proceso de mayor colectivización, cuando las cooperativas de Sukchon y Mangyondae se fusionan formando una granja estatal (similar al sovjoz soviético).

Sin embargo, la crisis se deja notar en el campo, con niveles muy restringidos de fertilizantes químicos. Además, la dirección norcoreana toma conciencia de que el uso indiscriminado de fertilizantes durante años había provocado la erosión de tierras, lo que aumenta el efecto de las riadas e inundaciones.

Para hacer frente a ello, se pone en marcha un plan a medio plazo. En él, se mantienen aspectos típicos de la anterior Revolución Verde, como la selección de semillas y de especies de rápido crecimiento. Pero al mismo tiempo, se limita al máximo el uso de fertilizantes químicos.

6 años de investigaciones desarrollan un compuesto de fertilizante orgánico a base de 80 bacterias. Esto se combina con un método de transplante del arroz nuevo, que permite dos cosechas anuales. Si en 1997 en los alrededores de Pyongyang se plantaban 140.000 hectáreas con este método, en 1998 la cifra ascendía a 300.000 hectáreas.

En cualquier caso, durante los años 90, el gigantesco Complejo de Fertilizantes de Hungnam se amplía, para acentuar la auto-suficiencia en la medida de lo posible. Y es que en Corea del Norte, la solución a la crisis trató de enfocarse por la vía del Juche.

Así, también se descentraliza la toma de decisiones en cuanto a qué se planta en cada granja.

Por último, en las provincias norteñas, se introduce de forma masiva el cultivo de la patata.

Con todo, la agricultura sigue siendo la gran asignatura pendiente entre los retos a los que se enfrenta el proceso revolucionario en Corea, tras la crisis de 1990. Kim Jong Il dijo al respecto que “no sirve de nada decirle a alguien con el estómago vacío, que el socialismo es bueno.”

Conclusión

En 1990, Corea del Norte entra en una situación nueva: por primera vez en su historia, la economía deja de crecer. La respuesta fue inmediata: se ajusta el ritmo de crecimiento económico dentro del plan septenal, se abre una nueva etapa dentro de las relaciones internacionales y se hace un llamamiento a todas las instituciones económicas del país a economizar al tiempo que se maximiza la producción.

En 1993, finalizado el Plan Septenal (1987 – 1993), se abre un periodo de tres años de re-ajuste. La economía, sobre la base de la gran industria pesada existente, se re-enfoca hacia la exportación, primando la industria ligera y la agricultura.

Lamentablemente, entre 1995 y 1997 se suceden tres años de catástrofes naturales, al tiempo que muere el dirigente histórico de la Revolución: Kim Il Sung (1994).

Esto hace que al plan de re-ajuste se le sume la emergencia de afrontar el desabastecimiento de alimentos, piezas de repuesto y combustible.

La situación económica se convierte en la máxima prioridad del país, una situación que los norcoreanos llaman “Marcha ardua”.

En 1998, la economía vuelve a crecer. La dirección norcoreana, como ya hiciera en los 50, apuesta por la movilización masiva, por un nuevo Movimiento Chollima. Kim Jong Il, de la misma manera que hiciera Kim Il Sung, visita el 23 de marzo de 1998 el Complejo de Acero de Songjin.

Equiposde propaganda, repartidos por todo el país, comienzan a reunirse con trabajadores y campesinos y a desarrollar todo tipo de actividades de motivación e intensificación de la producción (obras de teatro, canciones, poesías,…).

Las calles se adornan con consignas como “Efectuemos un nuevo movimiento Chollima en la construcción socialista bajo la antorcha de Songgang” (Songgang es el Complejo de Acero de Songjin), “Hagamos brillar el 50 Aniversario de la República”, “Vivamos a nuestra manera”, “Vivamos no sólo para hoy, sino también para mañana”, “Veamos quién ríe el último, la Victoria es nuestra”, “Adelante en la Marcha Ardua hacia la Victoria Final”.

Durante las dos primeras semanas de abril, la producción industrial creció un 9% en comparación al mismo periodo del año anterior y un 6% en relación al mes anterior.

Por último, Corea del Norte, no sólo mira a aspectos económicos, sino que sitúa en la ideología el verdadero origen de la crisis del bloque socialista. Por ello, a partir de 1990 se enfatiza el esfuerzo por lograr la unidad y el desarrollo de la conciencia socialista.

Durante estos años, se desarrollan conferencias de instructores políticos, de comandantes y de cuadros.

También se refuerza la participación de Corea en las relaciones internacionales socialistas, con la convocatoria de la Declaración de Pyongyang o el envío de 500 delegados al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado en Cuba.

Con ente artículo se cierra la serie sobre la agricultura norcoreana. Los anteriores se pueden encontrar