dijous, 13 de novembre de 2008

La cuestión agraria en Corea del Norte. Evolución histórica 1945 – 1965 - por Juan Nogueira

Introducción

El 15 de junio de 1945, la Segunda Guerra Mundial terminaba en la Península Coreana. Las tropas soviéticas, junto a destacamentos guerrilleros autóctonos, derrotaban a los japoneses, que habían transformado a Corea en una colonia. Para entonces, Corea se convertía en el segundo país independiente más pobre del mundo. La estructura de su economía era completamente de tipo colonial. El 94% de las importaciones y el 93% de las exportaciones de Corea se realizaban con Japón.

En la parte norte, el 60% del PIB se producía en la agricultura, a pesar de que sólo una pequeña porción de la tierra es arable: menos del 19%. El resto de la parte norteña estaba completamente ocupado por bosques y montañas. Pero la distribución de estas tierras era, más aún, el problema más acuciante: algo más del 50% de las granjas eran propiedad de unas pocas familias de terratenientes. La mecanización y productividad de la tierra brillaba entonces por su ausencia.

La situación de la industria no era mucho mejor. La estructura industrial contenía grandes desequilibrios, con una mayor parte de las industrias situadas artificialmente en la costa oriental del país, para facilitar el expolio japonés. La mayor parte de las industrias satisfacían las necesidades de guerra del Imperio Nipón, como el gigantesco complejo químico de Hungnam, rápidamente transformado por el nuevo gobierno en una fábrica de fertilizantes. A esto se le sumaba la alarmante falta de cuadros y técnicos en la industria, ya que la mayoría de ellos eran japoneses, así como el sabotaje intencionado del ejército japonés en retirada.

¿Qué sucede entonces para que este pequeño país, con una situación de partida tan mala, sea ya en los años 80 un país industrializado que consigue una autosuficiencia del 98% en máquinas herramienta, del 80% en energía y, más sorprendente aún, del 100% en producción de granos?

Incluso analistas occidentales reconocen el éxito del modelo económico del país. Harrison Salisbury, tras una visita en 1972, afirma haber presenciado “un tremendo éxito técnico e industrial... En una base per cápita, es uno de los países asiáticos más intensivamente industrializados de Asia con la excepción de Japón”.

Todo esto se logra apoyándose, básicamente, en las propias fuerzas del país. De hecho, el sector externo del PIB nunca ha superado en toda la historia norcoreana el 15%. Además, Corea nunca se integró en las estructuras del COMECON ni dependió, más que durante tres años, de la ayuda externa. Esta estrategia de autosuficiencia, que no autarquía, fue una estrategia socialista de desarrollo denominada Juche, que Kim Il Sung, líder guerrillero y primer presidente del país, definió en los siguientes términos:
La posición a la que nuestro Partido consistentemente se adhiere es la siguiente: Juche en la ideología, independencia en la Política, autodefensa en la defensa nacional y auto-sostenibilidad en la Economía.”

En lo económico, la aplicación del Juche ha significado las siguientes tres medidas generales:

-Desarrollo equilibrado, aún con preeminencia de la industria pesada.
-Industrialización basada en los recursos domésticos, con acumulación de capital financiada con recursos propios, en lo básico.
-Énfasis en la formación de capital humano.

Esta es la estrategia general de desarrollo socialista de Corea del Norte, que permanece vigente hasta día de hoy. Pasamos ahora a examinar más de cerca la cuestión agraria.

La cuestión agraria se analizará en dos partes. En el primer artículo se analiza cómo se estructura el modelo agrícola norcoreano y qué características propias tiene respecto al chino y al soviético. Aunque, obviamente, este es un proceso ininterrumpido, la evolución más grande se da en el periodo 1945-1965. En 1965 se procede a una reforma de la estructura interna de las granjas y el método de trabajo. Se busca con ello pasar a un modelo intensivo de economía. Aunque la búsqueda de mayor productividad que se da durante toda la historia norcoreana es a partir de 1965 cuando se hace más evidente. Por eso, lo analizo en un segundo artículo (que se publicará en Kaosenlared). También en él se analizarán diversos problemas que afectan a la agricultura norcoreana durante los 90 y que provocan lo que en Corea se conoce como la “Marcha ardua”.

Pero eso corresponderá a otro artículo. Comenzamos ya con la primera reforma agraria.

1946: la primera reforma agraria.
Corea alcanza su independencia justo después de la Segunda Guerra Mundial. Para un país atrasadola búsqueda de un modelo económico que le hiciese salvar la distancia con el llamado Primer Mundo era una imperiosa necesidad. Así, el modelo soviético se proyecta como el único capaz de asegurar el desarrollo de un país atrasado en poco tiempo. Justo antes de la Segunda Guerra Mundial, la década de los 30 había mostrado a un capitalismo en recesión tras el “Crack del 29” y a un socialismo, que mediante planes quinquenales, conseguía un desarrollo acelerado y una modernización galopante. Era una época de auge del modelo de planificación centralizada.

Durante los primeros años de revolución en Corea, la influencia soviética fue muy evidente. El propio gobierno coreano repetía el slogan “Aprendamos de los soviéticos” y más de 3000 especialistas llegaron al país. Sin embargo, la primera reforma agraria (marzo de 1946) tuvo mucho más que ver con los compromisos adquiridos por la guerrilla comunista con la población campesina del país. Se trató, básicamente, de una redistribución rápida y radical de las tierras, que alteró de forma definitiva la estructura social de la Corea rural.

La transformación de las bases del país fue completa durante ese año, en el que también se decretó la nacionalización de la industria, la ley de igualdad de sexos o la ley del trabajo. No es extraño que la parte sur del país estallara en manifestaciones durante este mismo periodo, por el agravio de tener un gobierno impuesto que les negaba leyes como las que sus compatriotas del norte estaban legislando.

La ley de reforma agraria de 1946, además, tuvo la particularidad de que fue la única reforma agraria del campo socialista que se hizo sin derramar ni una gota de sangre. Las condiciones eran propicias para ello: las grandes posesiones y mejores tierras eran propiedad del gobierno nipón o de particulares japoneses, que abandonaron el país. Entre los campesinos, además, había una demanda secular de reparto de tierras, ante la pobreza generalizada. Por último, los terratenientes que no aceptasen el nuevo régimen siempre tenían opción de migrar a la parte sur del país, donde por influencia de Estados Unidos se estableció un régimen oligárquico y colonial similar al impuesto por Japón.

Quizás por ello, la reforma se concluyó en tan solo 3 meses. Veamos las principales características de la reforma de 1946:
a) Se confiscó la tierra a:
Gobierno Japonés: 11,3% del total de tierras confiscadas.
Criminales de guerra y colaboracionistas: 1,3% del total de tierras confiscadas.
Tierras más allá de las 5 hectáreas: 23,8% del total de tierras confiscadas.
Tierras con varios años de arriendo: 62,1% del total de tierras confiscadas.
Organizaciones religiosas: 1,5% del total de tierras confiscadas.

b) Se prohibió la venta, alquiler o dejar sin cultivar la tierra una vez realizada la redistribución.

c) Se cancelan todas las deudas de los campesinos con los terratenientes. También se confiscan irrigaciones, herramientas agrícolas, huertas,... de los terratenientes.

d) Finalmente, se redistribuyen las tierras, tarea a cargo de un Comité Popular para la reforma agraria. En cada villa, además, se elige en asamblea de campesinos (con la excepción de los terratenientes) un Comité Agrario. Comité Popular y Comité Agrario tuvieron la función de llevar adelante la reforma agraria, proceso que contó con una base popular amplísima.

-La distribución se hizo en función del número de miembros por familia que hubiese, sumado a la productividad de los mismos. Cada miembro, en función de su edad, sumaba más o menos puntos. La cantidad de tierras que recibiese una familia era equivalente a la cantidad de puntos que sumaba.

-Se estableció un sistema de impuestos único. Una de las principales reivindicaciones del movimiento campesino en Corea era la abolición del complejo entramado de impuestos que bajo el sistema colonial les quitaba hasta el 70% del valor de su cosecha. El nuevo impuesto en especie confiscaba el 25% de la producción, pudiéndose vender el resto en los mercados campesinos de forma libre.

-Del1'8 millones de hectáreas cultivables con las que cuenta la parte norte de Corea, 1 millón de hectáreas fueron redistribuidas. El total de familias beneficiadas fue de 724.522, recibiendo cada familia una media de 1'33 hectáreas de tierra. Tan solo el 2% de las tierras se pusieron bajo control estatal.

-Por último, los antiguos terratenientes también tomaron parte del proceso de redistribución de tierras. Sin embargo, la ley de reforma agraria obligó a que todos ellos se estableciesen en provincias diferentes a las que habían vivido hasta entonces. De esta manera, se evitaba que se reprodujesen sus antiguas relaciones de dominación sobre los campesinos pobres, al tiempo que se evitaba que la guerra de clases en el campo se convirtiese en una guerra de individuos.

-Por clases, esta es la distribución que se hizo:
Trabajadores agrícolas: 2'3% sobre el total de tierras redistribuidas
Jornaleros sin tierras: 60,3% sobre el total de tierras redistribuidas
Campesinos pobres: 34,6% sobre el total de tierras redistribuidas
Terratenientes desplazados: 1% sobre el total de tierras redistribuidas
Terrenos estatales: 1,9% sobre el total de tierras redistribuidas

Los medios norcoreanos suelen llamar al periodo 1946-1949 como el Periodo de Desarrollo Pacífico. Fue un breve periodo de paz entre dos momentos de gran destrucción bélica: la lucha guerrillera anti-japonesa (hasta 1945) y la Guerra de Corea (conocida en Corea del Norte como Gran Guerra Patriótica de Liberación, entre 1950 y 1953). El periodo de Desarrollo Pacífico coincidió con dos planes de desarrollo (anual y bienal), durante los cuales, la producción de grano creció en un 39%. Cuando comienza la Guerra de Corea, la situación cambia radicalmente, con una pérdida en vidas humanas que supera ampliamente en el norte el millón de personas (sobre una población total de 9 millones) y que en el campo produce daños al 40% de las tierras.

La guerra de Corea inicia en el campo dos procesos que tendrán gran importancia en el futuro. Por un lado, la alarmante falta de mano de obra (por los reclutamientos) provoca la creación de organizaciones de ayuda mutua. Son impulsadas por el gobierno coreano, algunas sobre la base de antiguas relaciones de cooperación de tradición milenaria en Corea. Ejemplo de ellas son las sogyoli-ban (uso colectivo de animales de carga) o pummasi-ban (transplante colectivo del arroz, entre otras cosas). Por eso, tienen un gran apoyo en el campesinado: tanto por cultura como por necesidad. El número de cooperativas de este tipo asciende a 174 en 1953.

Por otro lado, el Estado toma posesión de granjas ante la necesidad de incrementar la producción de alimentos, llegando a poseer el 8'5% de las tierras. Esto le dará una experiencia de manejo y dirección muy útil para el futuro. Además, la guerra de Corea tiene tres consecuencias “positivas” involuntarias:

-Crea un sentimiento de unidad entre población, dirigentes y causa política.
-Los elementos reaccionarios que no lo hubieran hecho, aprovechan para abandonar el país.
-Al terminar la guerra, Corea recibe numerosos créditos y ayudas por parte de los países socialistas (será el único momento de su historia en que se dé esta situación).

Terminada la guerra, en Corea se empieza a pensar en la cooperativización de la agricultura.

El debate de la colectivización en la Unión Soviética
Como mencionaba antes, el modelo soviético era un referente muy cercano para Corea y el proceso de colectivización de la agricultura en la Unión Soviética fue examinado con lupa.

En la Unión Soviética, tras el caos de la Guerra Civil y en pleno periodo de la NEP, surgió un interesante debate sobre cuál debía de ser el rumbo y ritmos de la industrialización y colectivización del país. Los representantes de dos corrientes opuestas fueron Preobrazhensky, con su “ley de acumulación primitiva en el socialismo”, y Bujarin, con su “ritmo de tortuga”.

Evgeni Preobrazhensky argumentaba que el rasgo propio del socialismo era la clase obrera en el poder y, por tanto, eso requería un país industrial avanzado. Su énfasis en la industrialización le llevaba a proponer concentrar toda la acumulación del país, tanto del sector estatal como del privado, a través de tanto medios económicos como no económicos. La ley de acumulación primitiva en el socialismo significaba, en sus propias palabras, que la “acumulación socialista obligará a alienar parte de la plusvalía obtenida a formas pre-socialistas de economía”, o en otras palabras, remunerar al campesinado con menos valor del que producen para financiar con ello la industrialización.

Bujarin, por contra, buscaba la cooperación con el campesinado, a pesar del proceso de acumulación de riquezas que se estaba dando desde ciertos sectores (kulaks). Bujarin proponía que todo avance se diera en pequeños pasos de tortuga, para no matar así a la gallina de los huevos de oro, que era el campesinado.

La estrategia de desarrollo de la Unión Soviética, finalmente, se decantó más por el modelo de Preobrazhensky. Los tres rasgos distintivos más destacados fueron los siguientes:

-Industrialización acelerada, con énfasis en la industria pesada, como base para el posterior desarrollo del resto de ramas de la economía y del posterior incremento masivo del consumo.
-Reducción al máximo posible, en un inicio, del consumo e inversiones agrarias, para aprovechar las plusvalías del campo para financiar el desarrollo industrial.
-Énfasis en un alto índice de formación de capital, invirtiendo de forma masiva en el sector industrial.

Para la estrategia de desarrollo de Corea del Norte, la industrialización era una necesidad imperiosa. También lo era la premisa de construir una industria pesada fuerte para no tener una economía dependiente.

Sin embargo, la dirección revolucionaria, en su mayoría de pasado guerrillero y campesino, era muy reticente a poner en marcha un plan que practicase la “acumulación primitiva” con el campesinado del país. Se elaboró un plan por etapas de cooperativización, donde dos factores decisivos lo alejan del modelo soviético: el proceso se llevo a cabo completamente por medio de la inducción y el ejemplo y, por otro lado, se encontraron dos soluciones que evitasen en lo posible la acumulación primitiva, al tiempo que se seguía poniendo el énfasis en la industrialización del país: las ayudas solidarias y el movimiento Chollima.

La cooperativización (1954-1958)
La etapa experimental (1953-1954)
El proceso de cooperativización comienza en Corea en 1953. El PTC lanza una intensa campaña de propaganda por todo el país explicando la cooperativización y sus ventajas. Corea tiene una división administrativa en provincias y en kun, equivalentes a los municipios en el Estado Español. Se fomentó que en cada kun del país durante esta primera etapa experimental se constituyesen dos o tres cooperativas modelo, formada por antiguos campesinos pobres. El proceso se hizo sobre una base de voluntariedad, tras la campaña de propaganda.

En estas nuevas cooperativas se experimentó el modelo de trabajo que más adelante se haría en toda cooperativa. Por ejemplo, la cooperativa Sanyang (provincia de Pyongan del Norte) se estableció en 1953. El Banco Agrario le concedió un crédito con el que compraron un animal de carga y herramientas agrícolas. Una unidad del Ejército de Voluntarios Chinos, además, les dio apoyo con vehículos militares. La producción, por supuesto, fue superior a la media, sobre todo realizándose en tierras tradicionalmente poco productivas. Para los campesinos esto supuso un gran impacto, al mostrárseles la superioridad del trabajo cooperativo en su propio kun.

Movimiento a escala total hacia la cooperativización (1954-1956)
A finales de 1954, el gobierno lanzó un llamamiento a la cooperativización total de la agricultura. Al poderoso ejemplo de las cooperativas forjadas en cada kun, se le unió toda la serie de ventajas que el gobierno otorgó a las cooperativas. Entre ellas, la reducción del impuesto en especie, los créditos, el acceso prioritario a la tecnología (como tractores o semillas de alta calidad) y la movilización de trabajadores urbanos en los picos de cada temporada agrícola.

El proceso, aunque se dio rápido y con relativa autonomía de la población rural para decidir sobre el modelo de cooperativa, estaba planificado y dirigido por el gobierno. Prueba de ello es que la cooperativización se dio de forma pacífica y la producción no se resintió apenas. La producción de arroz bajó ligeramente entre 1953 y 1954, pero el global de producción de cereal entre 1953 y 1958 aumentó desde 2'327 millones de toneladas hasta 3'7 millones de toneladas: un incremento sin precedentes en la historia del país.

Este gran incremento sólo fue posible mediante un apoyo gubernamental desde el principio del proceso. Las obras de infraestructura durante este periodo fueron enormes, duplicándose el número de hectáreas irrigadas. También aumentó el número de estaciones de tractores, pasando de 15 a 70.

Al mismo tiempo, el país estaba viviendo la época de mayor crecimiento industrial de su historia. ¿Cómo fue posible? Es decir, si en la Unión Soviética para generar excedentes con que financiar la industrialización hubo de aplicarse “una acumulación primitiva”, ¿cómo consiguió Corea industrializarse al tiempo que hacía grandes inversiones en el campo?

Durante este periodo, Corea pudo financiar su crecimiento, en general, gracias a las generosas ayudas y créditos recibidos desde prácticamente todo el campo socialista. En el periodo 1954-1956, el 22'6% del presupuesto norcoreano procedía de ayudas y créditos. Por supuesto, el uso que hizo Corea de este dinero fue muy eficiente, uniendo la posesión de recursos financieros con la labor política sobre una población consciente de construir el socialismo.

Esta situación, de ayuda externa, pronto cambiaría. Sin embargo, vamos a examinar primero los diferentes modelos de cooperativa en Corea.

El gobierno del Frente Democrático, liderado por el PTC, propuso tres modelos de cooperativa a la población campesina, tras realizar una intensa labor de investigación. Estos modelos son los siguientes:

-Cooperativa de Tipo 1 – Ayuda Mutua: Los animales de carga y las herramientas agrícolas se ponen a disposición colectiva. El resto de pertenencias permanecen en propiedad privada.
-Cooperativa de Tipo 2 – Semi-Socialista: Las tierras, los animales y las herramientas se utilizan de manera colectiva. El reparto de beneficios se realiza en función de la tierra aportada y del trabajo realizado.
-Cooperativa de Tipo 3 – Socialista: Todas las pertenencias (a excepción de frutales colmenas y pequeñas huertas individuales) se trabajan colectivamente. El reparto de los beneficios depende únicamente del trabajo realizado.

La cooperativa de tipo 3 fue la mayoritaria desde el principio. En 1954, el 54% de las 1091 cooperativas existentes, eran de tipo 3. Para 1958, el proceso de cooperativización había concluido, con prácticamente el 100% de la población rural norcoreana viviendo en cooperativas.

Etapa de consolidación de las cooperativas (1956-1958)
A partir de septiembre de 1958, el gobierno norcoreano impulsó la creación de cooperativas más grandes, fundiéndose así varias cooperativas. El número medio de familias en cada cooperativa creció de 80 a 300, pasándose de una media de 130 hectáreas a 500. Esta medida se impulsó por dos razones:

-Para facilitar la mecanización, reduciendo la ineficiencia típica de la agricultura de baja escala. Durante el Plan Quinquenal 1957-1961 se puso gran énfasis en la irrigación (se alcanzaron los 800.000 hectáreas irrigadas) y para 1960 unos 6.300 tractores ya estaban en uso.
-La escasez de cuadros y técnicos, consecuencia de la devastadora guerra en un país atrasado, hacía necesario repartir a los cuadros mejor entre las cooperativas existentes. Con menos cooperativas entre las que distribuir, este proceso se hizo más sencillo.

La autosuficiencia
En 1956, Corea del Norte avanzaba a pasos agigantados en su recuperación post-bélica. La producción industrial creció, de media, un 42% cada año entre 1953 y 1956. De 700.000 toneladas de carbón, pasaron a producirse 3.908.000; de 4.000 toneladas de fertilizantes se pasó a 190.000 y, así, un largo etcétera.

La producción de alimentos superaba por fin los índices pre-bélicos. Además, el Plan Quinquenal que se formula para 1957-1961 era muy ambicioso y plantea la construcción de las bases del socialismo. Sin embargo, las relaciones entre Corea y la Unión Soviética empeoraron a partir de 1956. El plan quinquenal norcoreano preveía una inversión altísima en la industria pesada, con el objetivo de lograr cierto grado de autosuficiencia en todas las ramas de la economía. Por contra, la Unión Soviética, que proveía a Corea de sustancial ayuda financiera y técnica, tenía el propósito de integrar todas las economías socialistas dentro del COMECON, avanzando así hacia la división socialista del trabajo.

Las relaciones soviético-norcoreanas empeoraron. Corea se unió como miembro observador en el COMECON, pero las ayudas extranjeras, que en 1956 significaban el 22'6% de su PIB, se redujeron rápidamente al 12'2% en 1957 y al 4'2% en 1958.

Volvía entonces a plantearse el problema de cómo financiar la industrialización del país. Obviamente, la reproducción ampliada del capital existente daba un mayor margen de maniobra a Corea del Norte. Sin embargo, se iba a poner en marcha un nuevo proceso: el movimiento Chollima.

El movimiento Chollima
Ante el contratiempo que significaba la reducción de las ayudas de los países del Este de Europa, Kim Il Sung decidió apelar directamente a las masas. El presidente norcoreano visitó personalmente la planta de acero de Kangson y explicó a la asamblea de obreros las dificultades económicas y políticas del país. Esta manera de hablar directamente y sin tapujos de los problemas del país tuvo una respuesta inmediata de los obreros.

Kim Il Sung visitó otros centros claves de la producción. Este tipo de visitas se han convertido en Corea en una constante desde entonces. Ante la respuesta de la clase obrera de todas esas plantas industriales, la Asamblea Suprema Popular decidió lanzar el 11 de junio de 1958 el movimiento Chollima.

Chollima es, en la tradición coreana, un caballo alado que podía recorrer mil lis en un día (mucho más que una persona). Representaba la ambición de que el país creciera a un ritmo y de una manera nunca vistas hasta entonces.

El movimiento Chollima fue una campaña basada en el esfuerzo desinteresado y la innovación de trabajadores y campesinos. De manera similar al movimiento stajanovista soviético, tenía como objetivo la emulación socialista, con el objetivo de incrementar la producción. Pero, a diferencia del stajanovismo, el movimiento Chollima aspiraba a la emulación colectiva: era un llamamiento de tipo político, cuyo único incentivo material era otorgado a los grupos de trabajo y no a los individuos. De esta manera, se quería conseguir la emulación al tiempo que se evitaba el elitismo.

El movimiento Chollima, además, abarcaba todos los ámbitos de la sociedad, a diferencia del stajanovismo, que se centraba en la industria. Durante el año 1959, prácticamente toda la población norcoreana participó en actividades de emulación.

Y es que el objetivo no era únicamente el incremento de la producción, sino también la forja de un hombre y una mujer nueva, la forja de una moral comunista. El movimiento Chollima también tiene ciertos parecidos con el Gran Salto Adelante chino, aunque Chollima precede en 1 año al experimento chino. Como en China, se buscaba “andar sobre las dos piernas”, es decir, no sólo desarrollar la industria sino también la agricultura. Pero la diferencia fundamental entre ambos procesos es que en Corea todo se hizo adaptándose a las necesidades generales del país, es decir, el movimiento Chollima estaba estructurado dentro del plan quinquenal. En China, al contrario, se decidió dar vía libre a la espontaneidad y prácticamente deshacerse de cualquier planificación.

En Corea, los resultados fueron espectaculares. Durante los años del Plan Quinquenal, la producción industrial aumentó en un 44%, a pesar del fin de las ayudas extranjeras. Las industrias metalúrgicas y de máquina herramienta, esenciales para la industria pesada, aumentaron su participación en el producción industrial bruta de un 1'6% en 1954 a 21'3% en 1959. La emulación consiguió que la planta de Kangson, con una previsión de producción de 60.000 toneladas anuales, produjese cerca de 120.000. Este tipo de resultados se repitió en muchas fábricas. Por ejemplo, la Metalúrgica de Kim Chaek aumentó a 270.000 toneladas su producción, sobre una producción prevista de 190.000.

Sin embargo, el Estado ya preveía inversiones masivas en todo este tipo de industrias. Donde realmente es interesante ver los resultados de Chollima es donde el Estado preveía sustituir inversiones por la movilización masiva del entusiasmo de las masas: la industria ligera local y la agricultura.

Chollima y la industria ligera
La estrategia de desarrollo de Corea del Norte da importancia al desarrollo equilibrado de agricultura e industria ligera respecto a la industria pesada, a pesar de darle preeminencia a esta última. El movimiento Chollima llevó a la descentralización de una parte considerable de la industria ligera, llevando la iniciativa al kun (municipio).

De esta manera, la industria ligera pasa a utilizar, a partir de entonces, recursos y mano de obra local, ahorrándole grandes inversiones al Estado. Estos recursos y mano de obra se movilizan, además, mucho mejor a nivel local, pues es aquí donde se conocen bien las oportunidades y necesidades que existen. Se ahorran también costes de transporte. Además, la mayor parte de las materias primas que utiliza la industria ligera en Corea proceden de las cooperativas. De esta manera, se crea un ciclo de comercio que comienza en las cooperativas, pasa a la industria ligera local y termina en manos de los campesinos y trabajadores del campo.

Muchas industrias locales pasaron a asumir el trabajo de ofrecer servicios a las cooperativas. Tal es el caso de las reparaciones de maquinaria agrícola.

Los resultados fueron también en este caso impresionantes. En 3 meses se habían formado más de 1000 fábricas locales, el 85% de las cuales comenzó a funcionar inmediatamente. Si en 1956, la industria local representaba el 12'8% de la producción industrial total, en 1960 ascendía al 31'9%, a pesar del gran desarrollo durante este periodo de la industria pesada.

El espíritu y método de Chongsan-ri

El movimiento Chollima, necesariamente, cambió la manera de dirigir y organizar la agricultura. Además de la descentralización ya mencionada, Chollima introdujo una confianza muy grande en las iniciativas y esfuerzos de la base. De la misma manera que había visitado la planta de Kangso, Kim Il Sung visitó en 1960 la cooperativa Chongsan-ri, en las afueras de Pyongyang. Era una granja atrasada, para los estándards norcoreanos del momento.

Kim Il Sung permaneció 15 días en la cooperativa, supervisando el trabajo de dirección y corrigiendo algunos métodos incorrectos, para agilizar e incrementar la comunicación entre diferentes áreas de trabajo. Durante 1960, Kim Il Sung visitaría 39 veces Chongsan-ri. Toda la metodología elaborada durante sus visitas pasó a denominarse el método y espíritu de Chongsan-ri y a partir del mismo se estructuró todo el esquema de trabajo agrícola en el país.

El método Chongsan-ri enfatiza la importancia de que los órganos superiores se relacionen con los inferiores. De hecho, se exige, como tarea de los órganos superiores, bajar hasta los puestos de trabajo del inferior y conocer la realidad y los problemas existentes. Por ejemplo, los directores de granja deben ir a trabajar y hablar directamente con los campesinos de los equipos de trabajo.

El método Chongsan-ri considera que la labor fundamental es la labor política con las masas. La participación de las masas en todo el proceso de decisión es fundamental para involucrarlas. También es necesario canalizar su entusiasmo para llevar adelante las tareas, primando la movilización popular sobre el trabajo mecánico y burocrático.

Por último, el método Chongsan-ri también propone incentivos materiales (primas, salarios extra) por objetivos, pero nunca de manera individual. Se trata de evitar el individualismo a la vez que se fomenta la cooperación para conseguir determinados objetivos.

Kim Il Sung resumía así el método Chongsan-ri: Los aspectos esenciales del método Chongsan-ri son que los órganos superiores ayudan a los inferiores, los superiores asisten a sus inferiores y siempre bajan al lugar de trabajo para conocer las condiciones reales que existen y dar soluciones correctas a los problemas. Este método prioriza la labor política, es decir, trabajar siempre con la gente en todas sus actividades, dando vía libre al entusiasmo consciente y a la iniciativa creadora de las masas para asegurar el cumplimiento de las tareas revolucionarias.

En 1961, Kim Il Sung realizó el experimento de Chongsan-ri en la industria, creando así el sistema Daean.

Formación de Capital Humano

Un aspecto que no he tocado hasta ahora es el de la formación de capital humano. Corea, al finalizar la guerra, tenía una alarmante falta de cuadros y técnicos. Si el colonialismo japonés había desterrado de puestos de responsabilidad a los nativos coreanos, el problema se agravó con la guerra de Corea.

Por eso, el socialismo coreano siempre tuvo entre sus objetivos más inmediatos la educación y formación. Esto se acentuó a partir de 1956, cuando Corea comienza a perfilar su estrategia de autosuficiencia. Confiar en las propias fuerzas exige desarrollar al máximo esas fuerzas, por lo que la educación se convierte en una prioridad.

De esta manera, en 1956 se estructura por primera vez en Corea una enseñanza obligatoria elemental de 4 años. Sin embargo es verdaderamente a partir del movimiento Chollima cuando los llamamientos al estudio se convierten prácticamente en una constante. De 4 años obligatorios se pasan a siete, tres de los cuales son de secundaria. En 1959, los 4 últimos años se transforman en 2 años técnicos y 2 años técnicos superiores. En 1966, se amplían los años obligatorios a 9. Un año después, se proclama que todos los norcoreanos están alfabetizados. El que tan sólo 20 años antes era un país rural y pobre se adelantaba a muchos países occidentales en conseguir este objetivo. Ya en los años 70, la educación obligatoria se amplía a 11 años.

Uno de los ámbitos donde más se notó la formación de cuadros y técnicos fue en la sanidad pública. En 1954, se decreta la sanidad gratuita universal. En el periodo 1946 – 1963, el número de hospitales pasó de 85 a 585, el de médicos especialistas de 1.009 a 18.241 y la tasa de médicos especialistas por cada 10.000 habitantes pasó de 1'1 a 15'8.

La medicina se estructuró, además, desde una óptica preventiva. Así, cada médico es responsable de unas 600 personas. Llamadas a casa, rondas de chequeos, así como la promoción activa de la higiene y las medidas de salud son típicas del enfoque norcoreano de la salud pública.

Por último, cooperativas agrícolas y las fábricas de mayor tamaño pasaron a contar con sus propios dispensarios médicos.

Un nuevo modelo

Con todo, el movimiento Chollima, el sistema Daean y el espíritu y método Chongsan-ri, Corea del Norte estructuraba un modelo que, en líneas básicas, permanece inalterado hasta día de hoy. El modelo es, en buena medida, autosuficiente, aunque también autodependiente.

El modelo norcoreano se basa en la línea de movilización de masas, en llamamientos que apelan a la voluntariedad de la población y a su entusiasmo revolucionario. Chollima fue el primer experimento, pero ante su éxito, Corea del Norte pondría en marcha movimientos como “70 días de batalla productiva” o el movimiento “Velocidad de Pyongyang”.

El modelo norcoreano ve como esencial la participación de los trabajadores dentro de la toma de decisiones de su puesto de trabajo. Sin embargo, también concede gran autonomía a expertos y técnicos, aportando racionalidad.

El perfeccionamiento del sistema de planificación y remuneración ha sido constante. En 1964 se introducirá el Sistema Unificado de Planificación Detallada, que elimina la subjetividad en la planificación.

En definitiva, todo esto crea en Corea un sistema socialista con características propias. En el próximo artículo se desarrollan más los aspectos propios del socialismo norcoreano, con los que el país estructura en los 70 y 80 una de las agriculturas más intensivas del mundo, pero también con los que en los 90 llega la “Marcha Ardua”.